El canal de Panamá

El mejor recuerdo que tengo de mi época de estudiante es la de la universidad. Amé todas y cada una de las materias que cursé y volvería a repetirlas sin dudarlo un segundo. En tercer año tuve una asignatura que se llamaba Teoría de las Relaciones Internacionales Latinoamericanas. El nombre era largo y pensé que era puro chamuyo. Pero fue una de las materias más interesantes que me tocó en toda la carrera.

Se trataba de estudiar las relaciones entre los países latinoamericanos en los siglos XIX y XX, en especial su relación con los Estados Unidos. Para eso usamos un libro llamado “U.S. –Latina American Relations”, de Michael Kryzanek. Además de apasionante, el libro tenía (tiene, aún existe aunque difícil de conseguir) mucha información que yo desconocía. Una de las que más me llamó la atención fue la de la historia de la construcción del Canal de Panamá. La idea de un canal que comunicara los océanos Atlántico y Pacífico databa de la época de la conquista. Pero, en el siglo XIX, debido a la anexión de California por parte de los Estados Unidos y la fiebre del oro, se hizo evidente, para ese país, la necesidad de una ruta rápida entre los dos océanos.
En 1839, Nueva Granada (actual Colombia), otorgó a una empresa francesa la concesión para unir los dos océanos a través de un canal, lo que fue desestimado por la empresa luego de los estudios de suelo. Recién 40 años después, en 1879, Ferdinand de Lessep, un francés que había completado la excavación del canal del Suez, retomó la idea de la construcción del paso. Se preparó el proyecto y se creó una compañía para la construcción del mismo: la Compagnie Universelle du Canal Interocéanique de Panama.

Las obras comenzaron en 1881 pero, inmediatamente, se enfrentaron a varios desafíos: accidentes del terreno, muerte de obreros por epidemias y hasta un terremoto ocurrido en 1882 que sacudió al istmo. A esto se sumó un escándalo financiero que involucraba a la empresa de de Lessep con coimas y pagos a ministros corruptos. Así, la compañía cayó en quiebra en 1889 y asumió su conducción el ingeniero en jefe de la obra, Phillippe -Jean Buneau-Varilla, que trabajaba en un nuevo proyecto del canal basado en trabajos de Gustave Eiffel (sí, sí, el mismo de la torre parisina). La compañía pasó a llamarse la Nueva Compañía Francesa del Canal.
Luego de idas y vueltas, Buneau-Varilla no contaba con financiación y, astutamente, se dirigió al gobierno de los Estados Unidos, proponiéndole, a cambio del dinero, entregarle los derechos de construcción y explotación del canal. En ese momento, el presidente de los Estados Unidos era Theodore Roosevelt, cuya política exterior se conoció como del garrote (big stick), por la cual Estados Unidos no debía dudar en usar el garrote para imponer sus objetivos en las repúblicas de América Latina.

Por supuesto, quedaba por resolver el tema de la soberanía territorial de Panamá, en ese momento perteneciente a la Gran Colombia. Para esto, el primer intento fue un acercamiento entre el Secretario de Estado norteamericano John Hay y el ministro colombiano Tomás Herrán. El acuerdo, conocido como el Tratado Hay-Herrán, que fue firmado en enero de 1903, otorgaba una concesión por un siglo a los Estados Unidos para la construcción y explotación del Canal que implicaba el desprendimiento de parte de la soberanía territorial colombiana. Este tratado fue rechazado por el Congreso Colombiano el 5 de agosto del mismo año. Claro que la situación no iba a quedar ahí teniendo en cuenta los intereses de la administración Roosevelt en la región.
El 4 de noviembre de ese mismo año, un grupo de separatistas encabezados por José Agustín Arango, logró independizar a Panamá de la Gran Colombia, con el apoyo de los Estados Unidos, y José Agustín Arango fue su primer presidente. Así se conformó oficialmente la República de Panamá. El 6 de noviembre los Estados Unidos reconocieron  a Panamá como República independiente.

Como recompensa por su ayuda en la independencia, Phillipe-Jean Buneau-Varilla, fue nombrado Ministro Plenipotenciario de Panamá en Estados Unidos. En tal carácter, el 18 de noviembre de 1903 se firmó el Tratado Hay-Bureau Varilla para la construcción del canal. Este tratado se basaba en el Hay-Herrán, como el derecho a explotación del canal por Estados Unidos por el lapso de un siglo, con algunas modificaciones como:

La neutralidad del Canal de Panamá, igualdad para todas las banderas, (tanto la estadounidense como las demás), el pago a Panamá de los diez millones de dólares y la protección de Panamá contra cualquier agresión.

Así se dio comienzo a una de las obras de ingeniería más impactantes del siglo XX. El canal fue inaugurado el 15 de agosto de 1914.
La soberanía total del canal le fue devuelta a la República de Panamá el 31 de diciembre de 1999, hace tan sólo veinte años. Lo interesante es que, mientras estudiaba en la facultad, el Canal aún no era de Panamá, ya que cursé la materia en 1995, cuatro años antes de la devolución. 

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